9 de outubro de 2019

La vida no tiene CTRL+Z


[Imagen: una de las obras maestras del gran Leandro Barea]

(Nota aclaratoria: prometo que después de esta entrada dejo de escribir en plan "intensito" una temporada)


Hace un mes de tu último whatsapp, y un mes y cinco días de aquella tarde-noche que solo sirvió para confundirme más.
Reconozco que las horas antes de quedar las pasé con el corazón en un puño y un enjambre de avispas velutinas en el estómago. Creo que nunca en mi vida había mirado tantas veces el reloj. Fui incapaz de concentrarme en nada, salvo en que quedaban tres horas para verte. Dos horas y media. Dos horas...
Un día de estos voy a mandarle una caja de algo rico e hipercalórico 
a la pobre compañera que tuvo que trabajar conmigo aquella tarde, 
porque reconozco que en esos momentos era poco matarme.
Recuerdo que pasé frío toda la tarde: fue un día extremadamente ventoso en Santiago a pesar de ser principios de septiembre y, en mi afán por demostrarle al mundo lo absurda que puedo llegar a ser, el vestido de gasa veraniega que me puse no era suficiente para lidiar con aquella ventolera cuasi siberiana.
Mis defensas se portaron y resistieron como jabatas, 
a pesar de que me tenía más que merecida una doble neumonía con tirabuzón 
por absurda e incosciente.
Salí. Te esperé. Avisaste de que llegabas tarde. Te seguí esperando.

Llegaste. 
Estabas guapísimo, de verdad.

Mentiría si dijera que no tenía ningún tipo de espectativa aquella tarde: mi cabeza había tenido muchas semanas de desempleo para divagar, para imaginar irrealidades de esas con las que paso mis días. En el peor de los casos, me dije sin escucharme, por lo menos esa noche quedaría claro si había lugar a algo más o no. Si realmente te interesaba o todo era una invención mía. Si habría un gran "Continuará" o todo acabaría con un fundido a negro como el final de Los Soprano.
A estas alturas esto ya no es un spoiler, ¿no?


Y fueron pasando las horas, y las cervezas, y los vinos. 
Y fueron pasando los temas de conversación. 
Y sacaste el tema de las relaciones amorosas, de lo difícil que es encontrar a alguien con el que ilusionarse. 
Y hablamos de relaciones pasadas, presentes y futuras. 
Y bebimos más cerveza, y más vino, a pesar de que era un jueves y el viernes tenías que entrar a trabajar a las ocho y no habíamos cenado y yo ya arrastraba un poco las erres al hablar. 
Y propusiste ir a tomar una copa.
Y al cogerte la cartera para que no pagaras tú me cogiste la mano y estuvimos así, agarrándonos las manos, como unos cinco minutos mientras la camarera nos miraba con cara de "dejaos de hostias y pagadme de una puta vez" "son doce euros, por favor".
Y me tocaste la espalda y la nuca varias veces.
Y te agarré un par de veces del brazo.
Y mientras hablábamos, nuestras manos no paraban de tocarse.
Y nuestras cabezas cada vez estaban más juntas.


Y, de repente, dijiste de irnos a casa.


Volví a oír el ruído del pub en el que estábamos y a ser consciente de la gente que nos rodeaba, del frío de aquella noche en Santiago y de la acidez que me había provocado la cerveza.

Nos despedimos, en medio de una plaza desierta, con los dos besos en las mejillas más lentos que me han dado en la vida y tu epitafio "cuando vuelvas a Santiago avisa".
Y me fui para casa con la cabeza hecha un lío.

Después de cinco pasos en direcciones opuestas, entendí que no habría un "¡Eh, espera! ¡Qué carallo, tomemos la última!"

Creo que esa noche la gente que paseaba por la calle de San Pedro 
flipó muy fuerte al ver pasar a una gorda semicongelada 
llorando sin explicación. 

Llevo un mes y cinco días dándole vueltas, y sigo sin entenderlo. Y creo que no lo entenderé nunca.

Lo único que sé es que si llego a saber que no volvería a tener contacto contigo, las cosas esa noche hubieran sido de otra manera. Te hubiera besado, no sé muy bien si con la segunda ronda de cervezas o con la primera de vinos, pero te hubiera besado. Y habría salido por fin de dudas. Porque, aún poniéndonos en el peor de los casos (que es algo que me encanta y se me da de cine), la vergüenza que me hubiera podido ocasionar tu rechazo hubiera durado menos que esta sensación que me devora desde entonces.

Recuerdo un audio tuyo de antes de las vacaciones de verano en el que decías (y cito textualmente*) "ao final sempre [...] habemos cadrar seguro, que ao final a xente atópase. Iso é así"

Hace un mes que no sé nada más de ti. Así que parece que no, que no nos vamos a encontrar.


Querida Distracción con los Ojos Azules y Voz de Narrador©, ojalá todo hubiera sido de otra forma.

Hasta siempre.

***

(Pregunta seria: ¿qué tan mala idea sería coger, copiarle el link de esta entrada y mandársela así, sin más explicaciones?)

*Qué idea más mala esta de volver a escuchar tus audios...

28 comentarios:

Susana dixo...

No tienes nada que perder. Un beso

Anónimo dixo...

Non deixa de ser curioso que os nosos desexos non sexan recíprocos.

P.D.: Eu bicaríate primeiro peeeero...

Anónimo dixo...

Peeeero para iso hai que quedar, supoño.

P.D.: Si, lin o tuit e contesto por aquí. Non sei se por timidez ou por estupidez.

Anónimo dixo...

E que levo mal o rechazo e xa non é a primeira vez que ó final non nos vemos...

Anónimo dixo...

Entendo! Sinto se soou a reproche o de non quedar. Faltoume a P.D. e quedou coxo o comentario.

P.D.: E logo está a decepción que te levarías cando descubrises quen son...

Anónimo dixo...

E como facemos entón? Agora dame cousa falar a cara descuberta... Pero tamén deixar a cousa así...

P.D.: Que dilema.

alfonso dixo...

·.
Falo (del verbo falar)
No no es un spoiler. Me gustó el fundido a negro.
Especifica. Las cervezas serías Estrella Galicia y los vinos, ¿unos godellos?
Por lo demás, me encantó lo de la gorda semicongelada. No todo van a ser escuálidas de Inditex.
Un placer, volver. Sí.
Bicos lucusagustinos


LMA · & · CR

Álvarez dixo...

Hola.

Lamentablemente, conozco las sensaciones que describes. Me voy a atrever a comentarte algo al respeto.

Se trata de una persona interesante, cautivadora, con mucha labia y que siempre te sonríe. Al principio tienes la duda de si será así de agradable con todo el mundo o si a TI te mira con otros ojos.

Se supone que una adulta tiene cierto control de su mente, pero... ¡maldita imaginación! El problema está en que el tío es de estos que dan pie a la divagación porque sus gestos, sus miradas o su aparente cercanía son los ingredientes de la receta del "darle a la cabeza". Si a ello se le suma ser alguien con predisposición a la tristeza, a la melancolía o a la inseguridad (es mi caso) tenemos el plato rematado.

Lo buscas en google, necesitas saber más de él y anhelas charlar tranquilamente para saber si es algo que está solo en tu mente.

Luego viene el esperado encuentro que tan bien has descrito. En mi opinión, se trata del típico tío que aprecia lo de vivir dando tumbos y conociendo gente aquí y allá, sin darle demasiada importancia a nada. Se complica poco y va dejando víctimas a su paso (aunque sea sin querer). Tú vuelves a escuchar sus audios mientras él quizá ya haya borrado tu conversación; tú te nutres con sus promesas de cañas o futuros encuentros informales que para él solo son una forma cordial de hablar; tú te pasas toda la tarde previa a la cita nerviosa mientras él quizá se acordó a última hora; a ti te carcome ese mes sin mensajes y él ni siquiera se acuerda de qué foto tienes en el whatsapp. Vive a su aire y no anda detrás de nadie.

Lo peor es que, aunque quedaseis de nuevo y hubiese rollo, seguramente saldrías con la misma sensación porque "estoy en un momento de mi vida de dejarme llevar" o "no le doy vueltas al futuro" o "no quiero que te hagas ilusiones conmigo" o algo similar te diría. Por cómo lo cuentas, me da que es de ese palo al 100%.

Entonces, ¿qué hacer? En estos casos y, aunque suene a tópico, es cuestión de tiempo. Un día te hará gracia lo de acabar llorando por la calle. Entonces sabrás que ya no te hace daño.

Con esto espero ayudarte a entenderlo, que creo que es el motivo por el que escribiste la entrada. No te sientas sola porque el camino que describes lo han hecho y lo harán muchas otras ante hombres de ese perfil.


Por último, deseo que no dejes de publicar (de esto o de otros temas) porque me resulta muy agradable leerte, aunque hasta ahora no me haya atrevido a escribirte.

Espero que te vaya bien.

Álvarez dixo...

Hola.

Lamentablemente, conozco las sensaciones que describes. Me voy a atrever a comentarte algo al respeto.

Se trata de una persona interesante, cautivadora, con mucha labia y que siempre te sonríe. Al principio tienes la duda de si será así de agradable con todo el mundo o si a TI te mira con otros ojos.

Se supone que una adulta tiene cierto control de su mente, pero... ¡maldita imaginación! El problema está en que el tío es de estos que dan pie a la divagación porque sus gestos, sus miradas o su aparente cercanía son los ingredientes de la receta del "darle a la cabeza". Si a ello se le suma ser alguien con predisposición a la tristeza, a la melancolía o a la inseguridad (es mi caso) tenemos el plato rematado.

Lo buscas en google, necesitas saber más de él y anhelas charlar tranquilamente para saber si es algo que está solo en tu mente.

Luego viene el esperado encuentro que tan bien has descrito. En mi opinión, se trata del típico tío que aprecia lo de vivir dando tumbos y conociendo gente aquí y allá, sin darle demasiada importancia a nada. Se complica poco y va dejando víctimas a su paso (aunque sea sin querer). Tú vuelves a escuchar sus audios mientras él quizá ya haya borrado tu conversación; tú te nutres con sus promesas de cañas o futuros encuentros informales que para él solo son una forma cordial de hablar; tú te pasas toda la tarde previa a la cita nerviosa mientras él quizá se acordó a última hora; a ti te carcome ese mes sin mensajes y él ni siquiera se acuerda de qué foto tienes en el whatsapp. Vive a su aire y no anda detrás de nadie.

Lo peor es que, aunque quedaseis de nuevo y hubiese rollo, seguramente saldrías con la misma sensación porque "estoy en un momento de mi vida de dejarme llevar" o "no le doy vueltas al futuro" o "no quiero que te hagas ilusiones conmigo" o algo similar te diría. Por cómo lo cuentas, me da que es de ese palo al 100%.

Entonces, ¿qué hacer? En estos casos y, aunque suene a tópico, es cuestión de tiempo. Un día te hará gracia lo de acabar llorando por la calle. Entonces sabrás que ya no te hace daño.

Con esto espero ayudarte a entenderlo, que creo que es el motivo por el que escribiste la entrada. No te sientas sola porque el camino que describes lo han hecho y lo harán muchas otras ante hombres de ese perfil.


Por último, deseo que no dejes de publicar (de esto o de otros temas) porque me resulta muy agradable leerte, aunque hasta ahora no me haya atrevido a escribirte.

Espero que te vaya bien.

Tesa Medina dixo...

Adoro la manera que tienes de contar, me engancho a la primera frase y me dejo encandilar hasta el punto final, haces que lo viva, o lo reviva, porque esta situación que cuentas con tanta gracia y ternura, como dice, Alvárez, quien no la haya vivido es que tiene poco experiencia vital.

La mía ya es larga, y sé que si dejamos pasar esos chispazos que ocurren cuando
dos personas se rozan, la cabeza piensa a medias, las erres se deslizan, el corazón va por delante y la excitación compite con las expectativas... se abren las luces y la magia se evapora.

Pero lo que nadie le puede quitar a esa chica capaz de ponerse un vestido vaporoso en un noche de lluvia y frío, es la espera, la imaginación volando a mil antes del encuentro... el tiempo dilatado, el reloj que parece parado... toda esa cascada de sentimientos.

Mejor eso, que estar flácida de emociones como una acelga demasiado hervida.

Lo de mandar o no este relato al ojitos azules, NOOOO sin una posdata ingeniosa, divertida y que suene a "chico hubiera sido inolvidable para ti y no tenía porque ser definitivo"

Un beso, me ha encantado.

Eva S. Stone dixo...

Me gusta cómo lo cuentas...

Yo mandaría el link. ASí sales de dudas.

Un beso positivo.

Alís dixo...


¿Y si él estuviera también pensando en el tiempo que lleváis sin comunicaros? Para esto de la comunicación existen las dos direcciones, ida y vuelta...

Hay algo que he pensado siempre: ¿qué hay de malo en intentarlo? el no ya lo tengo, ¡vamos a por el sí!

Creer que ellos son quienes tienen que dar el primer paso limita nuestra libertad de acción y a ellos les pone en una posición que no todos saben manejar.

Dicho esto, que no va a modo de consejo, sino de reflexión en voz alta, quiero añadir que disfruté mucho tu texto. No, por favor, no dejes de escribir textos "intensitos". Se te da de lujo

Bicos

PD. ¿Y has vuelto a Santiago?

A do outro lado da xanela dixo...

A estas alturas me preocupa más el mo tener nada que ganar.
Gracias por venir.
Besos perdidos

A do outro lado da xanela dixo...

Obviamente foron Estrella. Después creo recordar algo de unos Riberas... Pero no estoy segura. Lo que sí es que fijo que la copa no fue de Nordés, que soy uno de esos pocos seres que vagan por el mundo sin beber gintonics...
Besos de gorda no escuálida no indetexera

A do outro lado da xanela dixo...

Gracias por tu comentario: me has dado tanto en lo que pensar...
Has descrito a la perfección lo que llevo pensando todos estos meses, tan tan bien que me has dejado alucinada.
Gracias por venir. Si te conozco, te debo una caña.

A do outro lado da xanela dixo...

Ay, Tesa, cómo me encanta leerte.

Creo que ya no es tiempo de mandar nada, ni con PD original ni sin ella.
Todo será un recuerdo más, como otros tantos que voy coleccionando. Aunque me fastidia el hecho de que cada vez que me ponga ese vestido pensaré en él (y me fastidia bastante, porque aunque está mal que yo lo diga, ese vestido me queda alucinantemente bien).
Besos directos y sin postdatas

A do outro lado da xanela dixo...

Dejándolo reposar con calma, creo que ya no tiene sentido hacerlo.
Toda borrón y cuenta nueva, a la espera de la próxima aventura.
Muchas gracias por tus palabras y tu visita.
Besos súper positivos

A do outro lado da xanela dixo...

Queridísima Alís:
Creo que es la primerq vez que me lío la manta a la cabeza y tomo yo la iniciativa. Como tú tan bien dices, creo que a estas alturas de la vida ya no hay que esperar que sean ellos los que tomen la iniciativa, por lo que he sido yo la que le he estado mandando whatsapp durante el verano.
Pero, tal y como has dicho, creo que estas cosas funcionan en las dos direcciones, y estoy un poco cansada de ser yo siempre la que tenga que tener la iniciativa. Creo que si me echara de menos ya habría tenido alguna noticia suya.
Gracias por tus palabras, de todo corazón. Me encanta leerte, me encanta hablar contigo... Gracias por todo.
(No, no he vuelto a Santiago desde septiembre... Ni creo que lo haga en un futuro próximo)
Bicos agradecidos

Álvarez dixo...

Estimada MaGó,

me alegro de haberme sabido explicar. Mi objetivo era precisamente hacerte ver lo común de tu situación para que la relativices y valores en su justa medida.

Por tus respuestas a los distintos comentarios te veo bastante decidida a no insistir y a no forzar nuevas visitas a Santiago. Probablemente sea lo más adecuado para evitar que el individuo siga habitando en tu cabeza sin pagar el alquiler.

Eso sí: ¡la parte positiva no te la quita nadie! Los nervios de si te lo cruzarás en la biblio, la ilusión de que te conteste al mensaje... aunque ya lo vayas metiendo todo en el cajón, lo has sentido y eso vale oro. Por el vestido no te preocupes: con tiempo y uso lo desligarás de él.

Espero que dentro de un tiempo (el que sea) nos brindes una entrada transmitiéndonos la serenidad que se experimenta cuando se vive tranquila, con las expectativas puestas en una misma y no dependientes de que otra persona se decida a dedicarnos 20 minutos de su apretadísima agenda. ¿Acaso alguien le obliga a aceptar tantos compromisos? Quizás su cordialidad no es proporcional a la capacidad real de su vida social. ¿Por qué da pie a ser malinterpretado en sus intenciones (cercanía, contacto físico, apariencia de sentir(os) en confianza...) si luego no demuestra tal interés? ¿O es que veros va a depender de una casualidad como la que se dio durante aquellos meses? Porque la fase inicial de agilipollamiento es divertida y tierna... hasta que te das cuenta de que es unidireccional y empieza a doler: ahí debemos pararla.

En relación a tu comentario, es fácil describir lo que se ha vivido.

Un beso y mucho ánimo con el estudio. Te leo.

A do outro lado da xanela dixo...

Uy, Álvarez, que parece que nos conocemos (aunque ahora mismo no me doy cuenta).
Dame una pista, porfa

Álvarez dixo...

Ya me gustaría... por cómo escribes, debes de ser buena conversadora. Quizás en otra vida.

PD: lo de Magó lo tienes escrito en el blog, si lo dices por eso.

A do outro lado da xanela dixo...

Pues en otra vida será. Gracias por tus comentarios y no pierdas ese ojo, que has hecho diana en todo.
Gracias por venir, siempre.
Besos agradecidos

bellabrownsdiary dixo...

Que hermoso como escribes por Dios! Mándale un mail como quien no quiere la cosa haber si se vuelven a encontrar

diego dixo...

Me ha encantado tu relato "intensito", que he leído de un tirón con una sonrisa en los labios :), por el tema y por la original forma de escribirlo.
Como comentario te diría que, si la narradora acabó con acidez cervecera, creo que él llevaba un pedal de mucho cuidado después de tanta birra y tanto vino. Por eso dio la espantá. Además, las bebidas debían ser de "garrafón", 12 euros por tanta copa... Seguro que la llevó a un sitio cutre. Yo le recomendaría a ella que lo wasapee y lo cite en un sitio más elegante, y que se estire invitándola a unas cervezas 1906 y una ginebra etiqueta negra (solo uno, no sea que vuelva a huir dando traspiés). A ver si así.
Un placer llegar hasta aquí por asos vericuetos blogueros.

RECOMENZAR dixo...

Me has dejado con la boca abierta Vengo de lo de Tesa y te vi ahí Me parecio genial tu comment.20 dólares diarrea y helado jajajaja
Te veo acá
tu estilo es infinito
un saludo desde Miami

miquel zueras dixo...

Te mereces una segunda oportunidad, como en los mundos alternativos de Philip K. Dick, otra realidad en la que no te quedas sola en una calle gélida. Ese es el final que me hubiera gustado.
Me gusta también que siempre conservas el sentido del humor al contarlo.
Bicos! Un placer leerte.
Borgo.

Alfred dixo...

La vida tiene estos vericuetos por donde se pierden las posibles relaciones personales, pasas de estar fenomenal a estar fuera de toda relación, así sin más ni más. ;)
Un saludo.

jesus alvarez dixo...

Me encanta como cuentas las cosas, el titulo de esta entrada es inmejorable,saludos y que todo vaya bien.