6 de xuño de 2021

Enjoy the silence

 [Imaxe: Blue-eyed boy]

 

Vows are spoken
to be broken.
Feelings are intense,
words are trivial
Pleasures remain
so does the pain,
words are meaningless
and forgettable.

All I ever wanted,
all I ever needed 

is here in my arms.
Words are very unnecessary,
they can only do harm 

[Enjoy the silence, Depenche Mode]

Carreteras estrechas, con las cunetas sin desbrozar.

Alternancia de sombra y sol. 

Tranquilidad de una mañana bucólica en un rural que agoniza.

Blue-eyed boy conduce mientras me habla de sus recuerdos de la infancia.

En mi regazo, un libro con las letras de Nick Cave que me acaba de regalar.  

Escucho, miro el paisaje y sonrío.

***

Casa.

Vermut en la cocina mientras se hace la comida.

Blue-eyed boy pone Depeche Mode.

Bebemos, fumamos, hablamos.

Nos besamos. 

Apago el horno porque terminar de cocinar de pronto ya no es una prioridad.

***

Ventana abierta.

Una suave brisa entra.

Todos los pájaros del mundo parecen estar cantando fuera.

Su mano en mi hombro.

Mi espalda contra su torso.

No sé qué hora es ni qué pasa en el resto del mundo.

Solo sé que sigue sonando Depeche Mode y que me siento en calma. 

 

 

 


 


25 de febreiro de 2021

Clavos clavados en el corazón

 

[Imagen: llevo una temporada con mi mano buena* atrofiada... perdonad mi ausencia]

Hoy se conmemora el nacimiento de Rosalía de Castro, una de las mayores representantes de la lengua gallega.

Aunque a juzgar por lo visto en redes, 

más bien parece el Dia Nacional da Ofensa Gráfica a Rosalia de Castro.

Nunca fui mucho de poesía** a pesar de que ÉL era poeta, pero sí que es cierto que la grandeza de Rosalía La No Trapera está por encima de toda duda. De hecho, uno de los pocos poemas que sé de memoria y que me lleva acompañando años lleva su firma:

Unha vez tiven un cravo Una vez tuve un clavo
cravado no corazón, clavado en el corazón
i eu non me acordo xa se era aquel cravo y yo ya no me acuerdo si era aquel clavo
de ouro, de ferro ou de amor. de oro, de hierro o de amor.
Soio sei que me fixo un mal tan fondo, Solo sé que me hizo un mal tan profundo
que tanto me atormentóu, que tanto me atormentó
que eu día e noite sin cesar choraba que yo de día y de noche lloraba
cal choróu Madalena na Pasión. como lloró Magdalena en la Pasión.
“Señor, que todo o podedes "Señor, que todo lo puedes
-pedínlle unha vez a Dios-, - le pedí una vez a Dios -,
dáime valor para arrincar dun golpe dame valor para arrancar de golpe
cravo de tal condición”. clavo de tal condición".
E doumo Dios, arrinquéino. Y me lo dió Dios, lo arranqué,
Mais…¿quén pensara…? Despois Pero... ¿quién pensara...? Después
xa non sentín máis tormentos ya no sentí más tormentos
nin soupen qué era delor; ni supe qué era dolor;
soupen só que non sei qué me faltaba supe solo que no sé qué me faltaba
en donde o cravo faltóu, en donde el clavo faltó,
e seica..., seica tiven soidades y parece... parece que tuve soledades
daquela pena…¡Bon Dios! de aquella pena... ¡Buen Dios!
Este barro mortal que envolve o esprito Este barro mortal que envuelve el espíritu
¡quén o entenderá, Señor!… ¡quién lo entenderá, Señor!

Rosalía de Castro
(Follas novas, 1880)

Mientras escribo estas líneas llevo casi dos meses sin noticias de Majesty, Pessoa me ha mandado un email diciendo que ha tenido una epifanía y que va a dejar de venir a clase, y Don Gato me pregunta cómo me fue el día y cómo está mi mano. 

Mientras escribo estas líneas sigo echando de menos a Majesty. Porque si llego a saber que aquella era nuestra última vez, hubiera prestado más atención. Hubiera memorizado su cara atreviéndome a mirarle a los ojos más de un par de minutos, ignorando el rubor que me subía a las mejillas cada vez que le miraba. Hubiera memorizado su piel, su tacto, y no solo los tatuajes de sus brazos. Hubiera embalsamado su recuerdo, su forma de andar, su forma de abrocharse la cazadora, su forma de atarse los cordones de las zapatillas. Ojalá hubiera sabido que esa era nuestra última mañana.

 
 Mientras escribo estas líneas sigo dándole vueltas al último email de Pessoa, ese en el que respira tanto vitalismo, tanta energía, tanta alegría mientras dice que abandona lo único que nos ata. Si llego a saber que todo acabaría así, tan repentinamente, hubiera ignorado las decenas de emails que me ha escrito esta temporada. No hubiera intercambiado con él miradas cómplices y chistes privados. No hubiera tenido esas conversaciones a pecho abierto. Ojalá hubiera sabido que iba a irse antes siquiera de quedarse.

Mientras escribo estas líneas, ignoro aposta a Don Gato, el único de los aquí mencionados que ha mostrado un interés real y sincero por mí. Si fuera medianamente sensata, sería la única compañía que buscaría. Ojalá fuese él.

Majesty, la atracción irracional, la admiración, el deseo.
Pessoa, la atracción racional, la afinidad, la admiración. 
Don Gato, el ojalá fuese pero no es. 

Majesty, el que me olvidó antes de recordarme.
Pessoa, el que nunca mostró sus cartas realmente.
Don Gato, el que solo puede demostrar que está empeñado en querer contra viento y marea. 

Yo misma, una maldita kamikace sentimental con mucho ruido en la cabeza y toda una colección de clavos clavados en el corazón. 

Mientras, escucho a Steven Wilson y a Ninet Tayeb en bucle para intentar silenciar el ruido de mi cabeza.
Aunque parece que no estoy teniendo mucho éxito.


 ***

* Sí, soy zurda. Soy retorcida hasta para esto...
** Disculpadme, poetas míos, pero soy una persona prosaica en el sentido más amplio del tema.

29 de xaneiro de 2021

Discúlpame. Gracias

 

[Imagen: 13 de febrero de 2019, Santiago de Compostela]

Se van a cumplir dos años desde que hice la foto que ilustra esta entrada. Era un día soleado de febrero en Santiago, cosa que pasa con la misma frecuencia que el cometa Halley. Los 15 días de trabajo que me habían llevado hasta la ciudad se iban alargando y yo tenía aún la maleta sin deshacer, convencida de que era algo inminente el cambio de destino.

Al final me quedé allí hasta septiembre.
Como vidente no tengo futuro alguno.

De aquellas aún seguía inmensa en el "ni fú ni fa" emocional que arrastraba desde hacía tanto tiempo. Ahora sé que aquella apatía vital era producida por un tratamiento médico que llevaba años tomando, pero entonces simplemente pensaba que era normal, que me había convertido en una personita triste de esas que pululan por el mundo. 

Aún no había hecho las paces con Santiago de Compostela ni había conocido a A., ni a R., ni a C., y E. era sólo una compañera más de trabajo que pululaba por la sala de profesores de vez en cuando. Mi Distracción con los Ojos Azules y Voz de Narrador© aún no se había ganado derecho a tener un alias.

Todo era normalmente gris y anodino,
como todo por aquel entonces en mi vida.

Recuerdo que hice la foto sin motivo alguno. Los que me conocen saben que tengo cierta fijación con este tipo de "expresiones artísticas urbanas". Puedo no conocer los nombres de los comercios de las  calles por las que transito todos los días, pero conozco todas y cada una de las pintadas que hay en las calles de mi ciudad. 

Yo que sé, obsesiones que tiene una.

La vida siguió, me pasaron cosas (que hermoso epitafio, ¿verdad?). Destrocé un móvil y meses después la tarjeta de memoria, perdiendo un montón de vídeos, mensajes y recuerdos. Apenas pude salvar casi nada. Perdí miles de píxeles de viajes, conciertos, momentos memorables...

... y esta foto es de las pocas que quedaron.

Conocí a Majesty© este verano, de la forma más absurda e inocente, que parece ser la manera en la que siempre me ocurren las cosas que acaban por afectarme tanto. Lo que no era "nada" se convirtió en "algo", luego fue "ALGO" y acabó siendo un terremoto tras el cual aún no he recuperado el equilibrio.

Hoy tuve un día horrible en el trabajo; un día de los de tener que apretar las mandíbulas, aguantar las lágrimas y contener las ganas de mandarlo todo a la mierda. 

Hoy, organizando el caos que tengo en el ordenador para ver si así se me organiza por arte de magia la cabeza, encontré esta foto.

Hoy me he dado cuenta de que hace exactamente un mes desde la última vez que te mandé un copo de nieve como hacía siempre que pensaba en ti.

Hoy me he dado cuenta de que hace exactamentemente un mes desde que saliste a buscarme por las calles.

Hoy volví volví a maldecirte cuando comenzó a sonar Dylan en la radio, porque siempre me hace pensar en ti. 

Hoy hace un mes desde tus últimas palabras.

Discúlpame.
Gracias

El día de hoy estaba condenado a ser un día tristísimo.

Y así fue.

 ***

Majesty©, ya no te mando copos de nieve, pero sigo pensando en ti.

Ojalá venga pronto el verano y me ayude a derretir todo el hielo que tengo dentro.