[Fotografía: no era un tiempo tan triste]
Y no hay que hacerle cuando los días son grises no por cuestiones meteorológicas, sino por estados anímicos.
La gente se cansa de ver caras tristes por la calle, y la pandemia se extiende.
No hay tiempo para "perdón" ni "lo siento", para sonrisas vanas al prójimo, ni para intentar que este mundo infecto y condenado sea un poco mejor.
Es época de prisas, de empujones, y de blasfemar entre dientes.
Es época de malas noticias, de saturación de malas noticias, de empacho de malas noticias.
Es tiempo de que moleste todo y todos.
De primaveras tristes y sin esperanzas. De ganas de nada y de apatía.
Y aún por encima, se nos ha muerto Sampedro.

