lunes, 21 de noviembre de 2016

Un mal día



Drowning

El despertador sonó a su hora. 
El agua de la ducha salió a la temperatura perfecta.
La cafetera cumplió su labor: ni se derramó por fuera ni explotó repentinamente.
No llovía cuando salió a la calle.
No se le coló nadie en el súper. 
Los coches respetaron los pasos de peatones, y ninguno intentó arollarla. 
En el banco no había cola.
La comida no se pegó en la sartén ni se derramó el agua fuera de la olla.
El lavavajillas cumplió eficientemente su tarea.
Volvió a salir a la calle y seguía sin llover.
Llegó a tiempo al trabajo.
No le tocó comerse ningún marrón ni discutir con nadie.
Salió a su hora.
Nadie la atracó de camino a casa.
En casa, la calefacción funcionaba, y la tele, y el ordenador.

Y, sin embargo, fue un día de mierda

7 comentarios:

Minimal dijo...

Una prueba irrefutable de que las cosas no son como son, sino como las vemos o las sentimos.

Y además veo tu fotografía muy bonita, ese es otro hecho irrefutable.

Un beso.

El tejón dijo...

Pues parecía un día perfecto, como la foto.
Un saludo.

ñOCO Le bOLO dijo...


Efectivamente. No pasó nada interesante.
Bueno, más interesante sería terminar esa página del diario con un 'y después, se despertó'
La foto es estupenda. Eso si fue interesante.

un abrazo

· LMA · & · CR ·

Verónica Calvo dijo...

Cómo te entiendo...

Saludos :)

Germán Ibarra Zorrilla dijo...

Un mal día lo tiene cualquiera, jejeje. La foto me trae buenos recuerdos de Cork, ahí pase días felices. Un abrazo desde Cantabria.

Torcuato dijo...

Esos días tan sin fuste, tan de siempre.
Me gustó.
Un abrazo.

XuanRata dijo...

Y sin embargo hay algo emocionante en la normalidad. A veces es suficiente con tener a alguien cerca, alguien con quien compartir esa nada perfecta.