Tarde extrañamente silenciosa. No hay tráfico en la siempre bulliciosa calle. Las vecinas no se detienen a conversar durante horas en la acera. Los niños no pasan corriendo y chillando hacia el parque. No se oyen los estridentes bocinazos del vecino que intenta salir de su garaje y se encuentra con otro coche aparcado en la puerta. Las obras que llevan meses atronándonos están paradas.
El calor parece haber sumido a todo el barrio en una especie de letargo en la hora de la siesta. Duermen hasta los coches, los pájaros, los semáforos.
Mi ciudad duerme.
Mis alumnos no. Yo tampoco.
Eterna tarde de lunes que no pasa, que se ha congelado, que también ha hecho dormir al reloj que no corre, que se detiene, fulminado por los rayos de este sol abrasador que entra inmisericorde a través de las rendijas de la persiana que, desde hace años, está estropeada.
Mis alumnos bostezan.
Salgo un momento del aula, dejo la puerta abierta (cualquiera se fía de estos...). Todo es silencio: el resto de las aulas parecen desiertas, no hay nadie en la entrada y el teléfono (¡oh, milagro!) no suena.
Silencio inquebrantable en esta tarde que no termina.
De repente, resuenan en el vestíbulo las voces de mis alumnos, primero como un susurro tímido, después con más nitidez.
L. - ¡Jo! ¡Cuántos ejercicios!
C. - Hoy la profe se está pasando...
D. - Está enfadada.
L. - ¿Qué le pasa?
A. - No sé, pero está muy seria.
D. - Discutió con el novio.
(Arqueo una ceja, mientras sigo escuchando con la mano en el pomo de la puerta).
L. - ¡Ah! Pero... ¿tiene novio?
C. - ¡Hombre! ¡Seguro! ¿No ves que ya es vieja?
(Arqueo aún más la ceja. Sigo escuchando).
A. - Si, es verdad... ya tiene que tener novio, casarse...
C. - ¿Está casada?
D. - No sé... Hijos no tiene de momento...
L. - Pues ya le es hora...
A. - Sí. Si no tiene ya marido ni niños, ya no los va a tener nunca.
Abro la puerta, entro con una sonrisa. Ellos, muy modositos, siguen trabajando.
Se van con la cara llena de alegría cuando, inesperadamente, les digo que no llevan deberes para el día siguiente.
Veremos de qué se les llena mañana la cara cuando lleguen y se encuentren con un examen sorpresa...





21 que agora xa o saben:
Eso no me lo repiten alumnos, me lo dice mi familia completa, no me pedirán estar casada, pero exigen que tenga novio, debe haber algo raro en mi si no tengo novio...
Me gustaría poder darles un examen sorpresa.
Vengativa.... tranquila, no eres tan "viejuna". Aún tienes tiempo para perder buscando un príncipe azul para acabar con un cabrón, no te amargues antes de tiempo ;-)
Hazles un exámen "relax" ponles un foloi en blanco sobre la mesa y preguntales cosas de "cultura general" como por ejemplo:
1)¿Qué es para tí la libertad?
2)¿Qué entiendes por democracia?
3)¿Para qué sirve el parlamento?
4)¿Por qué hay ricos y pobres?
5¿Para qué sirve un rey?
......
Hago esto porque no me veo con suficientes argumentos como para intentar convencerte de que no te vengues de tus pobres alumnos. jeje
jajaja pobres chavales…
en estos días en los que el sol empieza a calentar sin contemplación las horas siguientes a la comida son terribles, un bajón se apodera de mi cuerpo como una losa…
la imagen de enfrentarme a un grupo de alumnos me da pánico..
Contra la crueldad de los niños: la venganza se sirve fría.
Salu2
te ha faltado la risa diábolica al final... (o estaba implícita?)
Jajajajajaaja. Qué mala! Pero haces bien. Yo en tu caso, también pondría un exámen al día siguiente.
Besoss
como ejercitan sus facultades curiosas...
jajajajaja.
besos de vuelo ecuatorial...
Las curiosidades de los pequeños jejeje pero no creo q sea para tanto el hacerles un examen sorpresa!
Saludos desde mi cielo!
A mí me ha parecido un relato lleno de sabores diversos que han dado lugar a un todo delicioso...
Gracias...
Saludos...
.
la inocencia de los niños es algo indudablemente maravilloso*
besosdulces*
No es bueno escuchar detrás de la puerta, por lo tanto tú tendrás que hacer un examen....de conciencia, para saber si has actuado bien.
Que apruebes el examen.
Un beso.
La venganza es un plato que se sirve frío...
XD
Esa profe es un poquito... ejem, ejem... ¿capulla? XD (sin ánimo de ofender, claro).
...el común, sentido, asegura que los niños y las niñas son crueles. Yo creo que son crudos y crudas... esto es, no cocinan sus pensamientos como los adultos y las adultas. Es lástima que a veces aprendamos a cocinar y nos olvidemos de ciertos sabores originales ;-). Por otra parte, soy hombre y hablo por referencias, a las mujeres se les agracia con su período -su lunita- cuando aún el común, sentido, las considera nenas. Pero en verdad, creo, son ya mujeres; o quizás, en potencia, madres. Y lo seguirán siendo, sin arroces pasados que valgan, hasta que la misma Madre que las agració, les retire su luna. Óskulos!
pondrán cara de sorpresa desagradable...jejejeje
Bss
Eso explica algunos exámenes que tuve. Gracias.
La juventud, la vejez... Todo es relativo, todo depende siempre del punto de vista.
(No seas mala, perdónales el examen sorpresa...)
Besos desde el Mediterráneo.
que buena!!
Querida Xanela:
Se me ha venido a la mente mi maestra Carmen de 4º de EGB. Por entonces tendría algo más de 30 años y estaba soltera (cosa inexplicable para nosotras, sus alumnas, sobre lo que inventábamos infinidad de razones -y cotilleos-)A mí me parecía que rondaba la ancianidad y ahora, que mi edad es superior a la suya en aquel tiempo, me hace gracia . ¡Cuán distintas son las perspectivas de los niños y de los adultos! ¡Qué maravillosa es la infancia cuando se es maduro!
... Sobre "la caló", mejor no hablar. Aquí abajo sabemos de éso.
Besos
Excelente Xanelita, me has hecho recir mucho con tu post. Deberías haber sacado una foto de sus caras cuando dijiste "saque una hoja".
Ja ja ja...
Besos miles linda...que estes bien y gracias por pasar por mi blog
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